La terraza fluvial sobre la que se asienta Chiguayante, modelada por siglos de dinámica del río Biobío, presenta depósitos de arenas y gravas que reaccionan distinto ante la humedad estacional. Cuando un contratista termina de compactar un relleno estructural en la ribera norte, la pregunta del inspector siempre es la misma: ¿cumple realmente el porcentaje del Proctor? Para responderla sin ambigüedades aplicamos el ensayo de densidad de campo con cono de arena, un método directo que mide la masa seca del suelo extraído de un hoyo calibrado y la relaciona con la densidad máxima obtenida en laboratorio. En Chiguayante trabajamos con equipos calibrados cada 50 ensayos y arena Ottawa 20-30, siguiendo la NCh1516 al pie de la letra. La combinación con un ensayo Proctor de referencia en laboratorio nos da el grado de compactación exacto para firmar la recepción parcial de terraplenes, subbases y rellenos controlados bajo losas de fundación.
Un 98% de compactación mal medido es un asentamiento diferencial que se paga caro a los dos años.
