En Chiguayante, lo que más vemos son terrenos de origen fluvial junto al río Biobío. Depósitos de arenas limosas sueltas que con un sismo moderado colapsan o se densifican de golpe. El diseño de vibrocompactación parte justamente de ese diagnóstico local. No se trata de copiar una solución estándar. Hay que ajustar la malla de puntos, la energía del vibrador y la duración de cada pasada al perfil estratigráfico real del predio. En nuestro laboratorio procesamos las muestras obtenidas con ensayo SPT y ensayos CPT para definir la compacidad relativa inicial. Con esos datos armamos un programa de mejoramiento que garantiza una densidad homogénea bajo las futuras zapatas o losas. La clave está en la verificación cruzada antes, durante y después del tratamiento.
En arenas del Biobío, la vibrocompactación bien diseñada duplica la resistencia a la penetración en menos de 48 horas de tratamiento.
