El diseño de pavimento rígido en Chiguayante parte con el equipo de extracción de testigos diamantinos montado sobre camioneta 4x4. Se perfora la subrasante en puntos críticos de la obra para obtener muestras inalteradas del suelo chiguayantino, frecuentemente compuesto por arcillas expansivas y limos de origen fluvial. Un martillo Schmidt se lleva siempre a bordo para verificar la uniformidad del hormigón fraguado en tramos de prueba. Las losas se calculan con el método PCA y se ajustan a la cartografía sísmica del valle del Biobío. El tránsito de camiones forestales que cruzan desde Santa Juana hacia Concepción define las solicitaciones de diseño para arterias como Pedro de Valdivia. Antes de fundir, se contrasta la capacidad de soporte de la subrasante con ensayos complementarios como el CBR vial para verificar la resistencia del suelo de fundación en condiciones saturadas. La compactación del sello de base se verifica en obra con densidad cono de arena para asegurar que el paquete estructural no asentará diferencialmente.
La transferencia de carga en juntas es el parámetro que define la vida útil del pavimento rígido bajo tránsito pesado en el Gran Concepción.
