Confiar en la inspección visual de un talud en Chiguayante sin un modelamiento numérico es el error que más hemos visto repetirse antes de una activación de falla. La ciudad está emplazada sobre la llanura fluvial del Biobío, pero sus bordes se recuestan contra cerros con pendientes superiores a 25° y mantos de suelo residual granítico que pierden cohesión con las lluvias invernales que superan los 1200 mm anuales. Un corte mal diseñado en la subida a Manquimávida o una terraza sin control de drenaje pueden generar un deslizamiento translacional con daños que van mucho más allá del predio. Nuestro análisis de licuefacción complementa la evaluación cuando el pie del talud intersecta arenas saturadas, y el ensayo CPT nos entrega la estratigrafía continua sin alterar la muestra, indispensable para definir la superficie de falla crítica.
En Chiguayante, un talud con factor de seguridad inferior a 1.3 en condición sísmica no debería aprobarse sin medidas de mitigación.
